
Aunque no tenemos libertad de decisión para venir a la vida, somos libres de quitárnosla cuando y como nos apetezca. O al menos, de intentarlo.
Claro y reciente ejemplo tenemos con un chino de 62 años que el pasado viernes fue encontrado por su hija en el suelo de casa, agonizando, casi flotando en un charco de su propia sangre y con una extraña prolongación de entre sus piernas, según informa el diario chino Ming Pao y que a duras penas he logrado traducir.
El SAMU mandarín trasladó al hombre inmediatamente al hospital, y de urgencia se le fue practicada una operación para extraerle un largo y esbelto calabacín del recto anal.
Una vez establecida la integridad física del violado por el calabacín, éste informó a los medios de que intentaba quitarse la vida analmente según un rito ancestral.
¿Así son las cosas?, y así se han contado.